emilie autumn

emilie autumn
opheliac

jueves, 16 de diciembre de 2010

HISTORIA DE AMOR...version de henrietta



Capítulo I

Los primeros rayos de luz de aquel apacible domingo de primavera se asomaron por la ventana de mi habitación. Como cada domingo me cambié y rodeé mi cuello con cordón de la capucha negra colgada del picaporte de la puerta, le hice un nudo con mis largos y fríos dedos, bajé las escaleras, tomé el dinero de la pequeña mesa de centro que estaba en la sala y crucé la puerta que daba a la intemperie.

El eco de mis pasos sonaba en aquel solitario camino que recorría a diario, a veces me tomaba un momento para mirar de un lado a otro distraídamente. Llegué a la tienda –Lo de siempre- pedí amablemente, la señorita me sonrió y atendió gustosa mi orden, luego me entregó el no tan pequeño vaso de licuado de fresa, entregué el dinero, di las gracias y me fui.

Continué caminando un rato mas mientras daba pequeños sorbos a mi bebida, llegué al parque y me senté en aquella vieja banca de madera donde solía recordar los días que estabas aquí

¿Recuerdas como comenzó todo? Fue en la librería café, yo tomaba un capuchino caliente mientras leía un libro de vampiros, tú te acercaste a mí, como si tu intuición te hubiera dicho que debías estar a mi lado, te sentaste frente mío –Ese libro es muy bueno- comentaste, yo me limité a sonreír un poco sonrojada mientras hundía mis ojos en las páginas de mi novela

Cuando estuve lo suficientemente calmada para hablar, levanté la vista y vi que tenías un libro de misterio, algo me impulsó a hablarte-Ese libro es interesante- te dije, no me di cuenta hasta después de hablarte de lo que había dicho y ya era muy tarde para dar marcha atrás, me sentí un poco avergonzada pero tú solo lanzaste una risita y me seguiste la conversación.

Levantamos la vista al mismo tiempo y nuestros ojos cruzaron sus caminos por primera vez, supe en ese momento que tú eras para mí y yo era para ti. Desde entonces nos vimos a diario en la librería, conversábamos largas horas, luego comenzamos a salir, era todo tan hermoso, tan mágico…

Un día me acompañaste a mi casa, y al despedirnos me robaste un beso, aún puedo sentir tus labios tocando los míos, ha sido hasta ahora el beso más hermoso que he recibido y aún me lamento por eso. Después de ese día te comencé a sentir cada vez más distante, ya no querías salir conmigo, buscabas cualquier excusa para no hablarme, dejaste de frecuentarme en la librería, casi no te veía y no tenía idea de lo que te pasaba.

Un buen día iba caminando, tan distraída como siempre, y juré haber escuchado tu voz detrás de una barda, y vaya que eras tú, pero estabas con otra, ni siquiera te diste cuenta que te estaba espiando, de lo contrario creo, o espero, que no te habrías besado con ella ante mis ojos.

Me sentí destrozada en ese momento, salí corriendo de aquel lugar, corrí a casa tratando de evitar que alguien me viera llorar cubriéndome el rostro con las manos, deseando jamás haber visto aquella escena, al llegar lloré como nunca antes lo había hecho por nada ni nadie. Desde ese día me mantuve despierta toda la noche pensando en ti por lo menos un mes, tratando de olvidarte y conteniendo las lágrimas

Los días pasaron y poco a poco el dolor se fue atenuando, no volví a saber de ti nunca más, no recibí otra vez noticias tuyas



Capítulo II

Pasado ya mucho tiempo, recibí la invitación a una fiesta; yo acepté gustosa, recuerdo que incluso compré un vestido nuevo para la ocasión. Al llegar vi los rostros de las personas que ahí se encontraban y me di cuenta que no conocía a nadie “Que pena” pensé, pero estaba ahí, y para bien o para mal no había marcha atrás

Busqué con la vista un rostro conocido, y luego te vi a ti, con la misma chica con la que te vi besarte rodeando su brazo con el tuyo, la melancolía regresó a mí, salí al jardín y lloré posada ante la fuente, quería morir en ese preciso instante, pensé que renunciar a la vida sería la única solución para escapar de mi horrible dolor. Luego recordé todo el sufrimiento que me hiciste pasar “¿Por qué debía segur sufriendo?” pensé “¿Por qué debía seguir pagando las consecuencias de tus actos? Si los culpables son los que deben ser castigados ¿no es así?

Limpié las gotas que escurrían por mis mejillas con mi antebrazo, fui a la cocina y tomé un cuchillo de los que usan los carniceros para cortar la carne, lo escondí en mi vestido regresé al salón donde la fiesta tomaba lugar, re ojeé cada rostro buscándote y cuando te encontré me dirigí lentamente hacia a ti. –Hola, ¿te acuerdas de mí?-pregunté de de manera tan natural como si me la hubiera pasado toda la noche anterior repasándola frente al espejo. Al mirarme, tu expresión cambió de relajada a muy nerviosa, parecía que habías visto a un fantasma, aún ocupaba un lugar en tu memoria.

Tomaste mi muñeca como si de una delicada reliquia se tratara, te excusaste con las personas con las que en ese momento hablabas y me llevaste a una habitación vacía y gris

-Escucha, lamento lo que pasó, nunca quise causarte ningún daño, hazme un favor y se feliz sin mí porque no te amo- fueron tus exactas palabras, yo sonreí fingiendo que entendía perfectamente, pero ¿Cómo podía ser feliz sin ti a mi lado? –No te preocupes, espero que podamos seguir siendo amigos- dije mientras una falsa sonrisa se pintaba en mi rostro, tu suspiraste aliviado y te volviste para regresar a la fiesta, pero yo te sujeté la mano para que no fueras a ningún lado

Te quedaste extrañado-¿Qué ocurre?- preguntaste con inocencia, mi sonrisa se volvió más grande y asomé un poco los dientes con un tanto de frialdad, luego con la mano que no te sostenía saqué el cuchillo de mi vestido y te lo clavé directamente en el corazón. La sangre brotó como un río rojo de tu boca, luego continué clavando mi afilada arma en distintas partes de tu indefenso cuerpo

-¿Te gusta?-te interrogué- Así me sentí cuando te vi traicionándome besándote con otra que no fuera yo- continué, la sangre se esparcía por el suelo tiñéndolo de rojo, y mi vestido estaba manchado con muy visibles gotas carmesí. Estaba agotada, pero por fin te había hecho pagar.

Luego escuché unos pasos y salí corriendo, no me preguntes que pasó contigo, solo sé que huí de aquel lugar antes de ser atrapada y nunca nadie llegó a sospechar de mí. Tu recuerdo sigue vivo en mi mente y en mi corazón, jamás olvidaré nuestra dulce historia de amor




~gracias henrietta por las contribuciones a mi blog, recuerda que para mi no es un plagio el inspirarce en una historia de otra persona, es un honor. por esto agradesco que quieras que mi blog siga vivo...GRACIAS HENRIETTA libre exprecion :3~

No hay comentarios:

Publicar un comentario